Casa Batin

Dos vagones desfasados en L

Un lote en esquina, casi plano, un bosque de pinos en el norte de Pinamar. La vivienda se proyectó en base a tres condiciones: elevarse por sobre el terreno natural evitando modificar sus niveles originales, ocupar la mayor cantidad de metros de frente sobre la calle, ( aumentando el tamaño aparente de la vivienda y cerrando las vistas al corazón del lote) y reducir el costo por mantenimiento futuro.

Una propuesta formal que acompaña la distribución funcional. Dos vagones defasados en “L” que consolidan la esquina, al mismo tiempo que privatizan y resguardan el amplio patio sobre el lote remanente.

El vagón de planta baja particionado por el acceso, separa la zona pública de la vivienda, y la suite de invitados. El límite hacia la calle es cerrado, solo interrumpido por unas rítmicas bandas vidriadas generando juegos de luz y sombra.

Por el contrario, la envolvente hacia el patio busca romper el límite entre el interior y el exterior por medio de carpinterías corridas, continuidad en solados y pérgolas perforadas.

Del mismo modo que en la planta baja, en el vagón superior se separan los usos a partir del acceso, gracias una llegada equidistante a la planta alta. También se repite la lógica referida a la envolvente, buscando la mayor apertura en dirección al mejor asoleamiento para la planta de dormitorios.

La materialidad está dominada por el hormigón a la vista, homogeneizando la forma y dándole un aspecto monolítico. Los acentos en madera buscan cortar con la frialdad dominante y los detalles en ladrillo visto de la planta baja, son una referencia a la arquitectura típica de la zona y nuestra propuesta de renovación estética.

La ortogonalidad se encuentra interrumpida por la angularidad tanto en la cuña de las pérgolas, como por las operaciones morfológicas aplicadas en los extremos de cada vagon.

El sol y su recorrido configuran diferentes situaciones que transforman los espacios con el pasar de las horas, variando ángulos e intensidades dependiendo de la estación. Aberturas en la losa de cubierta tanto en exterior como en interior proponen juegos periódicos de luces y sombras Se trabajaron los huecos pasantes en algunos tabiques , como conductores de luz. Materializados con barras de acrílico, durante el día transportan la luz solar al interior generando puntos de luz sobre la superficie rustica del hormigon, mientras que por la noche, se ilumina la cara exterior, transportando la luz artificial desde el interior al exterior.

Una composición volumétrica que busca el dinamismo por medio de la horizontalidad y la atectonicidad del bloque sostenido por columnas en “V”. El mismo tiempo que refuerza la verticalidad en los elementos arquitectónicos de fachada, buscando un dialogo con el bosque de pinos.



Arquitectos: Estudio Galera Arquitectura

Ubicación: Pinamar, Buenos Aires, Argentina

Equipo de Proyecto: Ariel Galera, Diego Ballario, Cesar Amarante, Horacio Riga

Area 260 m2

Construccion 2012/2014

Fotos Diego Medina

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